El estilo pin-up moderno es una evolución del pin-up clásico. También es un tema ampliamente tratado en la ilustración, despuntando por su tratamiento del mismo ilustradores como Olivia de Berardinis o Hajime Sorayama.
El eje central sigue siendo la mujer, si bien ya no es representativa de la clase acomodada norteamericana de los 40. La casualidad deja de ser una excusa para la composición escénica, buscándose una actitud mucho más deliberada.
Se abandona el rol casero y vuelve la mujer fatal, dominadora y mucho más agresiva, tocándose temáticas como el fetish y burlesque.
El maquillaje es elaborado y llamativo, la mujer ha de transmitir en cualquier caso glamour, y su actitud también es importante. El estilismo no es de gran trascendencia, pero debe realzar siempre el atractivo de la modelo dentro de una estética actual.